Tema 3 - Trastorno del espectro autista y competencia pragmática
Esta tercera entrada del portfolio de la parte de la docente Carla Bouzada se centra en la relación que existe entre el trastorno del espectro autista y la competencia pragmática, y hace referencia al tema 3 «Los niveles de referencia de aprendizaje de lenguas y el desarrollo de las competencias» de la materia.
En lo que tiene que ver con el trastorno del espectro autista (TEA), una de sus principales características es el déficit en la capacidad de iniciar y sostener interacciones sociales. Los individuos con TEA no muestran ningún tipo de problemática en cuanto al lenguaje verbal, incluyendo un desarrollo normal de la competencia semántica, sin embargo, muestran aspectos alterados en la competencia pragmática. Una característica sorprendente de las personas con TEA, a pesar de mostrar una inteligencia normal y un conocimiento adecuado de las normas gramaticales, y en ocasiones un amplio vocabulario y capacidad lingüística con respecto a niños de su misma edad, es que presentan graves problemas de comunicación cuya evidencia más clara se encuentra en los problemas de reconocimiento de la intención comunicativa, la dinámica conversacional, la comunicación no verbal y la comprensión del lenguaje figurado. Asimismo, muestran dificultad para la interacción social, especialmente con personas de sus mismas cualidades, además de intereses limitados. También presentan dificultades a la hora de reconocer conceptos abstractos y detalles. Las personas con este diagnóstico interpretan el lenguaje literalmente y presentan dificultades en el desempeño y planificación de las funciones ejecutivas (por ejemplo, cuando tienen que interpretar sus propios sentimientos o los de los demás).
Por lo tanto, el trabajo de la pragmática en el alumnado TEA requiere una atención individualizada con apoyos especializados. Dentro de las aulas y centros educativos, es importante poner en marcha un plan de intervención en el momento en el que un estudiante con este trastorno forme parte de la clase. Las tres competencias principales que deberían ser desarrolladas en este plan serían: la competencia en comunicación lingüística, ya que es necesario que el estudiante consiga expresarse en múltiples contextos y a su vez presente interés en la interacción con los demás; la competencia social y la competencia ciudadana, puesto que el alumno debe comprender los distintos códigos de conducta según el entorno social y la sociedad. Y, ¿cómo se conseguiría este desarrollo competencial? La clave de esta intervención se basaría en emplear una metodología de gamificación, puesto que crear actividades lúdicas con un fin didáctico aumentan la motivación e interés en el alumnado en general.
Parte de la información aquí presentada ha sido obtenida a partir de la lectura del siguiente artículo: «Desarrollo y mejora de la competencia pragmática en niños y adolescentes con trastorno del espectro autista y lenguaje funcional».
Sesión del 22 de noviembre de 2022 (Tema 3)
Me ha parecido muy interesante tu entrada, ya que nunca había pensado en esta problemática que presentan las personas con autismo en cuanto a la competencia pragmática. Siempre es importante tener esto en cuenta como futuros docentes, ya que siempre podemos tener un caso de estos en nuestras aulas, y es conveniente estar preparados para saber como actuar y así conseguir una dinámica de clase lo más positiva posible.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho el enfoque de esta entrada, ya que la pragmática es una de los aspectos más clave del aprendizaje de lenguas, pero también es de los que más se pasan por alto - y, en el caso de alumnos/as con necesidades especiales, deberíamos tenerlo especialmente en cuenta. Me gusta la idea de gamificar las explicaciones sobre la pragmática, puesto que puede facilitar la adquisición de la competencia tanto a los alumnos con necesidades especiales, como a los demás.
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